EL EFECTO ESPEJO.

Hoy os comparto una de las leyes básicas que rigen la percepción: “el Efecto Espejo”. Es una técnica muy antigua y muy práctica que utilizo para lidiar con mi ego: consiste en verme en las relaciones como en un espejo. Es una gran herramienta de crecimiento personal, de autodescubrimiento de la personalidad así como de evolución espiritual, cuya finalidad última, como dicen los Maestros, es la Unidad de la que somos todos parte.

Tenemos la gran suerte de vernos reflejados en los otros y, este hecho, en momentos dados, nos da una visión de nosotros mismos desconocida. Somos una sola energía en el juego de la vida y este juego que nos hace sentirnos separados es una ilusión. Llega un día en el que desarrollas la percepción y la sensiblidad y cuando, por ejemplo, emites un juicio, en el mismo instante en que lo haces, reconoces en qué lugar exacto de tu universo interno te estás atacando a ti mismo. Pues eso que proyectas habla de las imágenes que tú tienes en tu propio psiquismo. Tu historia interna se plasma en lo externo, en un escenario, para escucharlo y sanarlo. Como receptor/a de la unidad, sientes que lo que emites fuera se encuentra dentro de ti.

El principio universal del Efecto Espejo en las relaciones fue bautizado por Deepak Chopra y dice que no vemos a los demás y al mundo en general como son, sino como somos. Como ves al otro es como te ves a ti; y cómo le hablas, cómo tratas a tu entorno, es como te hablas y te tratas a ti [email protected] O sea, “Tú y yo somos Uno”. Usando esta ley, descubrirás facilmente a “tu personaje”, observando situaciones en las que rechazas o juzgas, te quejas, niegas compulsivamente, te pones a la defensiva, te justificas, etc. En todas estas situaciones y actitudes externas se nos muestra fuera lo que no vemos dentro. Cuando podemos ver fuera nuestros conflictos es una oportunidad de resolver y cambiar un viejo esquema. Con esta toma de conciencia se repara nuestro interior y entramos en otra vibración. Nuestra realidad cambia no cuando nos empeñamos en cambiar al otro, sino cuando cambiamos el esquema, la percepción y nuestra emisión energética.

La potencia del espejo es tremenda. Es interesante y sanador aplicarlo. El cambio que nos revela es comprender y sanar las sombras, mejorará nuestra autoestima y nuestra forma de relacionarnos. Permite comprender y practicar el por qué y el para qué de los conflictos con origen en los asuntos internos, a veces inconscientes, que tenemos pendientes de resolución.

Suele ser esa parte de tu pasado que no aceptas en tu presente y aparece para que aprendas a abrazarlo. La relación con lo que rechazas o admiras de los demás es un fiel reflejo de la relación que tienes contigo mismo. Nos muestra aspectos menos desarrollados y densos, y que todo es un camino evolutivo hacia la integración de los opuestos.

A nuestro ego no le gusta nada este concepto de que somos responsables de absolutamente todo lo que nos pasa y, cuando alguien nos refleja algo negativo, nuestro falso Yo prefiere culpar a los demás o a factores externos y victimizarse.

Ilustraré esta ley con un ejemplo: cuando la gente nos critica y sentimos que eso nos molesta, podemos preguntarnos: ¿qué grado de autocrítica inconsciente tengo yo con los demás o conmigo mismo? Los otros nos critican con la misma amplitud que nosotros nos criticamos.

Además, a través del espejo también conectamos con esa capacidad, don, valor que, quizás, todavía está dormido en nosotros. Nos atraen quienes tienen cualidades similares a las nuestras y, al estar en su compañía, sentimos que podemos actualizar, activar, expresar esas cualidades o potenciarlas a través del otro. Cualidades que están en nosotros en un grado u otro, más o menos desarrolladas o a desarrollar, y por eso podemos reconocerla en la otra persona.

Si quieres ampliar este apasionante tema recomiendo el libro de Marta Salvat: “TÚ ERES YO”, en el que nos ayuda a tomar conciencia de lo que pasa en nuestro interior para manifestar mejor en nuestro exterior, ademas de desarrollar todo el efecto sombra o espejo, enumerando los diferentes tipos de espejo: el de los juicios, el espejo directo, el del árbol genealógico, etc.

A efectos prácticos, hoy te invito a abrirte a esta ley del espejo que todo lo convierte en una bendición:

1. Por un lado, toma consciencia de observar las personas que te atraen, con quienes te sientes cómodo, ¿Qué te gusta de ellas? ¿Su inteligencia, generosidad, paciencia, belleza, poder, sabiduría, etc.? En vez de entrar en carencias y envidias comienza a activar y potenciar en ti esas cualidades.

2. Por otro lado, observa a las personas a quienes rechazas o que no te agradan, las que te irritan o te molestan, y tómalo como una oportunidad de aceptar los opuestos o de descubrir un nuevo aspecto en ti. Pregúntate: ¿qué me molesta de esta situación? ¿Qué no soporto ? ¿La agresividad, la impaciencia, la cobardía, etc.? Mira sinceramente en tu interior esas partes negadas y úsalas para reconocerlas y abrazarlas en ti, porque nadie tiene sólo aspectos positivos, hablando a nivel del ego. En Esencia, a nivel profundo, en el Centro, sí somos un potencial de energía, inteligencia y amor, cualidades todas positivas, allí donde no hay dualidad, sino unidad.

Comprueba por ti [email protected] que cuando utilizas esta herramienta, el amor hacia ti y hacia los demás se expande. Para amar es necesario comprender, ver, reconocer y validar la oscuridad y el dolor propios y de la otra persona. Es decir, relacionarnos con nuestras zonas de oscuridad, describirlas, enumerarlas y reconstruirlas.

Si quieres que te acompañe para poner en práctica esta técnica, participa en mis sesiones semanales y talleres  de “RELACIONES DESDE LA ARMONÍA” donde tendrás la  oportunidad de indagar, cuestionarte  y profundizar en ti desde esta perspectiva.

Genoveva Martínez

 

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